Por Daniela Valerio

Viajar es conocer el mundo, movernos libres, visitar países llenos de magia, pueblos pequeños con grandes secretos y playas donde el sol se une con el mar. Viajar es crecer, expandir nuestro mundo y cambiar nuestra propia realidad, verla con un enfoque distinto donde solo tenemos que dar rienda suelta a nuestra imaginación y eso puedes lograrlo con un buen filme.

El cine cuenta historias que nos mantienen en movimiento, ya sea que prefieras viajar para divertirte, para escapar o en busca de una aventura. El séptimo arte nos permite llegar a mundos únicos, conocer historias sin fin y ver por nosotros mismos una realidad distinta a través de los ojos de sus personajes.

Las llamadas road movies son un género muy interesante dentro del cine, donde la trama nos pone directamente en un viaje(generalmente en carretera), pero estos filmes son mucho más que solo kilómetros de autopista, son películas donde el punto principal es el camino que recorremos y no tanto el destino que buscamos, porque lo que en verdad hace inolvidable un viaje, son todas las experiencias que ganamos, las historias que encontramos, las personas que conocemos o todos aquellos lugares que descubrimos en el camino.

 Las road movies nos permiten viajar en el asiento del copiloto, no buscan solo mostrarnos una historia, sino que nos dan un momento para vivir cada toma como si estuviéramos ahí, nos permiten intrigarnos, explorar e incluso descubrirnos.

Este género representa el asombro por encontrar una nueva vida, salir de nuestra rutina y buscar un sentido a nuestros días como en el caso de La increíble vida de Walter Mitty (Ben Stiller, 2013) que, aunque no todo sucede en carretera, es un filme que muestra cómo podemos cambiar nuestra vida y expandir nuestro mundo con un simple viaje. Podemos empezar a vivir con una sola decisión, con una maleta y una curiosidad sin límites que puede cambiar todo lo que creíamos imposible.

Y aún con ello, no podríamos hablar de road movies sin mencionar aquellos viajes que todos hemos hecho alguna vez; emprenderlos solos, por nuestra cuenta, nos permite encontrar una nueva aventura, pues son aquellos que no elegimos los que nos devuelven el sentido, aquellos que nos unen con las personas que más amamos que a veces sentimos tan lejanas.

Por tanto, uno de los road trips mas encantadores que muestran el lado familiar de los viajes está en Locas vacaciones sobre ruedas (Barry Sonnefeld, 2006), trayendo consigo una aventura que raya en lo incómodo, un viaje con opiniones distintas, una familia que parece no poder comprenderse y un padre que antepuso su trabajo a las personas que más ama.

El filme muestra el verdadero punto de viajar con nuestros seres amados, nos muestra que son esos días tan caóticos, llenos de problemas, discusiones y también de descubrimientos los que más nos unen, porque estar juntos en los días felices es fácil, pero son estos días tan terribles los que en verdad nos recuerdan que nos amamos después de haber soportado todo el caos.

Son estos viajes los que recordaremos, los que llevaremos con nosotros en nuestra siguiente aventura y los que nos harán sonreír cuando nadie nos ve.

Pero, ya llegados a este punto, no podemos dejar de lado aquellas ocasiones en las que embarcarnos en aventuras y viajes tiene un propósito y, aunque muchas veces vemos a los viajes como una molestia más que como una oportunidad, en algunos casos suelen ser como el de la cinta Unidos (Dan Scanlon, 2020), un medio para un fin.

Esta curiosa cinta nos muestra un mundo peculiar y, sin embargo, muy similar al nuestro, donde el viaje surge sin planes, solo con un objetivo en mente.

Un mundo donde la convivencia, el lazo entre hermanos y el mensaje de unión familiar se convierte el punto focal de la hazaña, recordándonos que a veces ganamos más al embarcarnos en una aventura que al completarla. Una cinta que nos permite ver nuestro mundo desde una perspectiva un tanto más mágica.

Cada persona es lo que ama, lo que desea ser y hacer. Somos todas aquellas experiencias que llevamos con nosotros, los recuerdos que mantienen emociones vivas,  ilusiones y deseos.

Con cada viaje, filme, toma e historia crecemos un poco más; ganamos nuevos recuerdos, entendemos cosas que no sabíamos de nosotros mismos. Somos capaces de conocer mundos, vidas y perspectivas completamente distintas con solo mirar una película que, si nos dejamos atrapar, nos hará viajar más lejos de lo que cualquier motocicleta o coche podría llevarnos.

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