Por Daniela Valerio

La magia es un concepto aparentemente simple y conocido, algo imposible que siempre se nos ha escurrido entre los dedos y, aun así, nos sigue cautivando, asaltado nuestra imaginación y nuestros sueños, hechizando cada pensamiento, transportándonos a mundos con dragones y castillos, donde nada es lo que parece, donde la magia está más cerca de lo que creemos y el verdadero encanto, el auténtico poder en cada hechizo, no es el que le permite cambiar al mundo, sino aquel que nos permite soñar, crear e imaginar.

Aunque se mantenga fuera de nuestro alcance, la magia ha encontrado un lugar en el séptimo arte que le ha permitido salir de nuestra imaginación, le ha dado la fuerza de plasmarse y pintar aquellos mundos con los que hemos soñado desde la época de los caballeros con brillantes armaduras, convirtiendo al género de fantasía en uno de los más prevalecientes dentro del cine con filmes que han marcado generaciones, literatura y cultura que han sido capaces de atravesar las barreras entre medios artísticos.

 El señor de los anillos (2001, Peter Jackson) la cual ha marcado un antes y un después dentro del género, trajo consigo una fusión de la fantasía clásica con las grandes odiseas encontradas en obras de Verne.

Dentro de la saga se explora la travesía de Frodo, quien se embarca en una aventura sin precedentes a través de mundos fantásticos llenos de enanos, orcos y decenas de criaturas más.

Pero no solo eso, pues en esta saga se nos presenta la versión más clásica de la magia y de los hechiceros que la empuñan en contra de una oscuridad como ninguna otra, una oscuridad que utiliza aquellos mismos poderes arcanos para dominar la tierra media.

Pero esta fantasía clásica no es la única que ha llenado nuestros sueños con poderosos hechizos, varitas y magos, pues hemos deseado tanto la magia que este concepto imposible se ha adaptado decenas de veces con el fin de ser parte de nuestras sociedades, gustos, deseos y los nuevos sueños que hemos ganado como personas.

Desde magos salidos de comics hasta hechiceros ocultándose en plena luz del día, la magia ha logrado ser parte de nuestra cultura cinematográfica, dejando grandes obras como la clásica y ya bien conocida saga Harry Potter (2001, Chris Columbus).

En la saga el aspecto clásico de la fantasía de filmes del mismo genero se dejan en un segundo plano, permitiendo que el enfoque principal de la historia sea el rol de la magia dentro del mundo.

Y es que para los filmes de Harry Potter la magia es el enfoque de la película, la pieza central de la historia sobre la cual se crea el mundo, un mundo que fusiona nuestra cultura actual con un mundo que parece congelado en el tiempo, lleno de criaturas fantásticas y oculto a plena vista, haciendo que más de uno desee formar parte de él.

 Sin embargo, esta saga no solo ha permitido redescubrir nuestra fascinación por la magia, sino que la ha fusionado con nuestro mundo actual permitiendo que la magia existiera en casi cada historia que creamos, ya sean en doctores con poderes extraños o magos con varitas poderosas.

Otro caso similar es el filme El aprendiz de brujo (2010, Jon Turteltaub), un chico casi común y corriente que debe aprender y dominar estos dones, aquellos poderes que nos han hecho soñar por tantas décadas de la mano de su maestro, uno de los aprendices originales del gran Merlín, interpretado por el talentoso y un poco caótico Nicolas Cage.

Dentro del filme se aborda una dimensión única y a veces poco explorada de la magia en la que, a diferencia de las sagas mencionadas anteriormente, no se encuentra en un mundo distante u oculta de todos aquellos que no la poseen, sino que se encuentra dentro de nuestra propia realidad, ese es el encanto de esta comúnmente olvidada película.

La magia se encuentra en cualquier lugar si sabemos buscar por ella y tal vez el cine, los filmes y las salas llenas de historias y mundos fantásticos son una verdadera muestra de ello.

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