La época del cine de oro mexicano ha dejado una huella inquebrantable en la historia del arte y la cultura del país, ya que por medio de las producciones fílmicas se logró el reconocimiento internacional, posicionando títulos a los más grandes galardones y estatus.

Dichos logros fueron obtenidos gracias a las peculiares historias, representadas por las actuaciones de personalidades de alta índole y talento, tanto para papales masculinos como femeninos, como es el caso de María Félix, la Doña o María Bonita, como era bien conocida.

Su nombre completo era María de los Ángeles Félix Güereña, originaria de Álamo, perteneciente a Sonora, quien gracias a su carácter fuerte y su seguridad logró alcanzar el éxito siendo así una de las mujeres más cotizadas del séptimo arte. Para lograr forjar su personalidad imponente tuvieron que transcurrir varios sucesos a lo largo de su trayecto de vida, como fue la muerte de su hermano Pablo, a quien le mantenía un enorme cariño, a tal grado de un enamoramiento que ella misma confeso años posteriores.

Cuando apenas contaba con 17 años se casó por primera vez con Enrique Álvarez Alatorre, un vendedor de cosméticos con el cual tuvo un hijo, pero fue separado de ella justo después de su divorcio, fue ahí donde juró lograr obtener más influencia para que en algún momento pudiera regresar a su lado siendo así un parte aguas para el inicio de su éxito.

Su belleza era inigualable por lo que fue tomada como uno de los más importantes iconos de la moda. Incluso antes de comenzar con su carrera de actriz obtuvo un empleo como recepcionista de un cirujano plástico, quien afirmaba a sus clientes que él mismo le había aplicado un tratamiento de belleza para así convencer a más personas interesadas en sus servicios.

Su primera aparición cinematográfica se llevó a cabo en 1942, con la película El peñón de las ánimas, la cual desencadenaría su popularidad para los proyectos posteriores, como fue el caso de La doña, donde gracias a su interpretación se le fue reconocida de manera permanente.

La forma de ser de sus personajes no solo se quedaba dentro de la filmación, sino en su vida real, transmitiendo varios de sus pensamientos los cuales impactaron dentro de la lucha feminista de esa época, incentivando a la preparación de las mujeres para depender de ellas mismas y no de un hombre, también dejar de ser lo que ellas debían de ser de acuerdo a los estándares sociales para tomar su propia libertad, al igual que no conformarse y exigir sus derechos de igualdad para no quedarse calladas.

Dejaba conquistas en todos los lugares en los que se encontraba, al punto de ser invitada por el Rey Faruk de Egipto a una fiesta en la cual pretendía seducirla. Su talento traspasó fronteras acaparando la pantalla grande en países como Argentina, Francia, Italia y España, donde consideraba que se desarrollaba el cine de calidad.

Su lucha no solo se enfocó en el machismo, sino también contra los estereotipos sociales, razón principal por la que se negó a participar en largometrajes de Hollywood, ya que afirmó que todos los papeles que le ofrecían constaban de la representación de una mujer indígena, por lo que rechazó seguir reproduciendo esa imagen haciendo menos a las personas de su país, ya que esos papeles solo los aceptaba en producciones nacionales.

Más que una actriz se convirtió en una imagen de empoderamiento que para muchos no era más que rebeldía, lo que construyó un legado trascendente a lo largo de futuras generaciones el cual destaca los brillantes dorada del talento y cultura del cine mexicano. 

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