Redacción: Mario Fernando Méndez Chiu

Tapachula, Chiapas 2020

Cada vez que voy a realizar alguna faena en casa como, barrer, trapear, colocar, o rememorar un sentimiento por algo, mis pensamientos evocan a Julio Cortázar y su libro Historias de Cronopios y Famas, escrito en 1962. Instrucciones para llorar, para cantar, para entender pinturas, hasta para subir escaleras hay, ¿Todo debe llevar instructivo?, no lo sé. Lo que si me pregunto es por qué no le alcanzo tiempo para escribir instrucciones para lavar trastes y no rendirse en el intento, no es algo que me fastidie, al contrario, he considerado esta actividad como un momento de reflexión. Ver el cumulo de platos, sartenes, cubiertos y demás utensilios sucios es sorprendente, sin embargo, aquí están frente a mí, esperando como pacientes de un hospital.

La pregunta es sencilla. ¿Cómo empezar? Los platos primero o las cucharas y tenedores que son más pequeños. Eso, los más pequeños primero, mientras el velo blanco de espuma cubre a cada uno, un ángel exterminador llama a mi cabeza. Los personajes, una serie de individuos, pertenecientes a la burguesía  mexicana son llevados a la casa de uno de ellos para celebrar después de haber disfrutado de un buen concierto de ópera. Ya estando ahí los empleados del hogar tienen la necesidad de abandonar el recinto, uno a uno va dejando vacante su puesto en la escena hasta quedar solo el mayordomo. Una vez la velada llega a su punto final, cada uno de los integrantes decide quedarse y no abandonar la habitación en la que se encuentran, la razón es inexplicable tanto para ellos como para el espectador. –“Esa extraña resistencia del mayordomo para cumplir las órdenes que le han dado, confirman mis observaciones, desde anoche ni uno solo de nosotros aunque lo haya intentado ha podido salir de esta habitación”-. Durante el tiempo que va transcurriendo en la película, los rostros de los personajes que se tornan cada vez más vulnerables a su entorno, revelan su naturaleza animal, como las ovejas y el oso que habitan en la casa. Más jabón para las cucharas y tenedores, no le sale esa mancha de hambre saciada, no siento que acabo. El suspenso y el drama están a la orden del día. En una entrevista que le realizaron a Doña Silvia Pinal (quien es parte de los protagónicos de esta película) comentaba que Luis Buñuel las hacia repetir la misma toma pero que pareciera distinta a la anterior. “oiga usted no se ha desayunado dos veces o sea bañado dos veces en el día” (S, 2009)[1], era la justificación del director hacia ese momento, creo que ya lave esta cuchara, ¿Por qué hay tantos trastes para lavar?, ha si, el surrealismo, movimiento artístico que en México tuvo un gran impacto en el imaginario cultural, André Breton arribando al Puerto de Veracruz para estar por un tiempo en México, aunque su visita dejo huella para toda la vida. 

En el Ángel exterminador (1962) la cosa es bastante clara, la “alta sociedad” creyéndose dueña de todo y de todos, cae una vertiginosa experiencia, donde la etiqueta y los buenos modales quedan poco a poco relegados, finalmente una vez concluido el ciclo, vuelve a repetirse. Tal vez dando a entender que pase lo que pase, seguiremos demostrando lo mismo.

Le hace falta jabón al recipiente, busco debajo de la alacena. “Liquido azul arranca grasa” es el slogan del producto, más la esponja azul, terciopelo azul, David Lynch, Azul, Kieślowski, no, Perfect Blue, veo una línea en este plato, creo que se está fracturando.  La inocencia puede ser así, un plato frágil el cual debe ser tratado con delicadeza, de soltarse por descuido puede que ya no sea tan fácil de unirse. El Kintsugi es un arte japonés que consiste en reparar lo dañado, resaltando las imperfecciones del objeto, en lugar de tirarlo en la basura como lo hacemos en algunos lugares, ellos recogen todas las piezas y pegan minuciosamente cada una de las piezas. Curiosamente Perfect Blue (1997) es del director nipón Satoshi Kon, siendo su primer largometraje en su filmografía, con un estilo de animación que se caracteriza en ese país. Narra la historia de Mima Kirigoe quien es una cantante en un trio musical de J Pop (Pop Japones) llamado “CHAM”. Un día durante un concierto con pocos espectadores Mima hace el anuncio de que va a retirarse del grupo para adentrarse al mundo de la actuación. Los fans no suelen tomarlo de la mejor manera, uno de ellos, Me Manía (el cual es un acosador pasivo), la defiende de una disputa. Debo de cerciorarme que los platos huelan bien, capricho exagerado de mi parte. Sus representantes Tadokoro y Rumi (ex cantante de un grupo juvenil) hacen lo necesario para que la carrera de Mima tenga el éxito que merece. El asunto se complica cuando en la serie llamada Doble Blind, donde Mima tiene un papel menor como actriz, Tadokoro le propone una escena de violación el cual hará un cambio radical en la imagen de Mima. Ella acepta el desafío pese al desacuerdo total de Rumi. A partir de esa acción la protagonista se ve en envuelta en situaciones surreales que pondrán a prueba su cordura, preguntándonos como testigos de la historia, ¿Qué es real y qué no? Al remojar el último plato todo esto me recordó a los relatos del escritor Haruki Murakami su mundo onírico representado en cada uno de sus libros. Tal vez After Dark.

¿Qué hora será? Hora de lavar las ollas y sartenes, ya hasta estoy dudando en volver hacerla de anfitrión en una comida familiar. En la olla hay huellas claras sobre la existencia de un caldo de res con sus respectivas verduras. Ahora por dentro se ve como el final de una civilización, vacío y sin rastros de nada. Esto me recuerda a un episodio de una serie en Netflix: Love, Death & Robot´s (2019). Antología animada que presenta diversos estilos de dibujo con historias más enfocadas a un público adulto, específicamente el capítulo “Ice Age o Era del Hielo”, donde una joven pareja al mudarse a su nuevo departamento, encuentran una civilización dentro de su refrigerador. Lo que hay dentro de esa olla, podría ser un mundo antiguo.

Un espacio por construir y habitar, podría formarse una ciudad como cualquiera de las grandes urbes, con personas que tengan su cotidianidad, un pasaje irreal, pero así se manifiesta. Sinécdoque, New York (2008), como un hombre triste y solitario, director de teatro, de nombre Caden Colar (interpretado por Philip Seymour Hoffman) encuentra su vida hecha pedazos, enfermo de numerosas dolencias físicas, es abandonado por su familia, su esposa Adele, pintora, decide irse con su hija Olive a Berlín. Un día Caden recibe una beca para empezar un proyecto único y con el cual decide inmortalizarse como creador, decide recrear en una bodega grande y abandonada, la ciudad de New York. Tomando como eje de partida su vida misma. Una gran película que termina de recordarme el inicio del porque estoy aquí parado con mis manos mojadas y cuestionándome sobre tres películas y como analizarlas. Cortázar y su gran pregunta: ¿hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión? Julio cortazar,


[1]S, S. (2009). Silvia Pinal about El Angel Exterminador. Obtenido de Archivo de video: http://vimeo.com/7030611

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