Por Diana Paola Bautista Sánchez

El séptimo arte ha sido considerado como parte de las herramientas que ayudan a visibilizar el entorno social, más allá de presentar historias fantásticas de entretenimiento. Ha servido como elemento de apertura con respecto a narraciones de personas reales con problemáticas cotidianas que llevan al análisis o reflexión.

Por otra parte, también se ha utilizado para la presentación de acontecimientos históricos, tanto positivos como negativos que marcan un antes y después de la vida de un lugar o nación.

Un ejemplo de lo anterior es lo ocurrido con el movimiento estudiantil en 1968, mejor conocido como “La matanza de Tlatelolco”, suceso que ha sido temática de documentales, novelas, libros e investigaciones, pero también ha formado parte de la inspiración de cineastas que han creado obras para trasmitir los testimonios de los verdaderos hechos, como los títulos Tlatelolco, Rojo amanecer, El grito, entre otros.

Cabe recalcar que la primera película reconocida referente al hecho ha sido Rojo amanecer, pero de acuerdo a su temática de ficción ha causado mucha controversia y opiniones encontradas, ya que muchos aseguran que no posee información verídica de lo realmente ocurrido.

Por otra parte, dentro de su contenido ha mantenido gran importancia simbólica por parte de sus personajes, ya que al momento de presentar las tres generaciones (el abuelo, los padres y los hijos) quienes fueron víctimas del acontecimiento, dieron a entender que lo ocurrido no será olvidado, ya que al paso de los años se volverá a recordar hasta ser inmortalizado.

Dicho proceso no se hubiera podido lograr si no fuera gracias a las producciones cinematográficas, mismas que se han encargado de recrear los testimonios de las personas que vivieron en carne propia el evento, aunque no se cuenta con productos visuales primarios que formen parte del acervo, por lo que se ha optado por la recopilación de videos documentales bajo el título Hacer memoria: archivos del 68.

Entre los productos significativos que lo conforman se encuentra el documental El grito, de Leobardo López Aratche, donde plasma parte de sus experiencias vividas durante el movimiento estudiantil en compañía de Guadalupe Ortega.

Cabe destacar que desde un inicio no se ha contado con la libertad suficiente para la producción de los proyectos, ya que por parte del gobierno se ha optado por mantener al margen sus restricciones, dejando a un lado las normas de libre expresión, impuestas para la producción cinematográfica.

En el primer caso ejemplificado (Rojo amanecer) el guion resultó ganador por parte de una convocatoria, pero este no logró producirse, ya que el presidente Carlos Salinas de Gortari justificó que esta no se llevaría a cabo, ya que no era correcto meterse con los elementos del ejército, manteniéndose en la mira hasta en su finalización.

La libertad del cine para la expresión de problemáticas sociales actualmente se ha visto afectado por diversos factores, como es el caso de la falta de recursos, la censura gubernamental, entre otros, pero al mismo tiempo ha sido una herramienta para visibilizar la corrupción, represión, con el objetivo de una revolución social.

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