Por Xcaret Alejandra Olivares Hernández

Dirigida por Sean Baker, Proyecto Florida es una película de 2017 ambientada en Estados Unidos, específicamente en Florida, que retrata un barrio cerca de una zona turística. El filme nos cuenta y narra la vida de una madre y su hija, Halley y Mooney; y de una forma visualmente estética, plasma desde la perspectiva de unos niños cómo es vivir rodeados de pobreza, malnutrición, drogas y prostitución de una forma sutil, dándonos un tour de lo que es vivir en un hotel al que llaman hogar en el que se hospedan personas qué se ganan la vida día a día.

Acercándonos a un formato de documental, vemos retratado como el desempleo y la precariedad invaden la forma de ver el mundo de la pequeña niña paseando con sus vecinos y amigos que puede llegar a hacer cerca de su zona, sin algún tipo de vigilancia o cuidado más que algunas veces del encargado del Hotel, Bobby.

Viéndoles vagar y divertirse fuera de sus cuartos de hotel casi te hace olvidar del tipo de vida que sobrellevan, qué cuenta de hasta excluirlos de educación y escuela, sacarlos de poder participar socialmente en algo apropiado a sus edades, lo que también nos hace meternos a la burbuja de inocencia qué los niños, a pesar de sus condiciones de vida, realizando acciones y actividades que pueden causar problemas, pero cómo son infantes, no piensan mucho sobre las consecuencias que pueden acarrear.

La propia niña protagonista nos traslada a los lugares más recurrentes de su vecindario; nada de juegos bonitos, deberes o parques lindos. Muestra cómo a sus pequeñas aventuras les encuentra lo divertido a su manera, hay belleza en cada colorido cuadro y a la vez sensación de que todo ello se puede venir abajo, por la falta de empleo por parte de la mamá y lo tanto que debe del alquiler.

Se muestra el amor que se tienen tanto de la madre por la hija y viceversa, pero la mala formación cívica de la madre influye en la niña, lo que acaba en la pequeña haciendo acciones no muy buenas, incluso casi entrando en la palabra de maleducada, al no tener una educación apropiada.

Es la cotidianidad y el intento de proteger la inocencia del niño y las niñas de un mundo tan real que se sostiene justo a un lado de sus pies, lo que funciona en la película son las ganas de saber ahora qué pasara con ellas, como acabaran de crecer, como se ilustra su panorama a una corta edad viviendo de la pobreza y en las situaciones en las que se encuentran.

Una película gráficamente satisfactoria que muestra una parte de Estados Unidos que deja afuera el sueño americano y nos muestra cómo influyen los entornos en la niñez, así como a la vez pinta con ironía las vidas de las personas que mayormente son ignoradas por parte de la sociedad.

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