Por Yulissa Ortiz Galindo

En septiembre de 1939, después de la invasión nazi en Polonia, muchos simpatizantes con el partido llegaron a este país con la finalidad de hacer dinero ampliando sus empresas. Tal fue el caso de Oskar Schindler, un empresario desinteresado en la barbarie nazi, cuyo único interés era ganar dinero a costa de la mano de obra barata que representaban los judíos, pero al final, y con ayuda de su contador Itzhak Stern, salvó la vida de más de mil judíos.

Esta cinta se basa en el libro Schindler’s Ark (El arca de Schindler) de Thomas Keneally, el cual narra la historia de Oskar Schindler como miembro del partido nazi y al mismo tiempo salvador de judíos. En 1982, recibió un premio Booker y en 1994 fue adaptada por Steven Zaillian (guion) y Steven Spielberg (dirección y coproducción).

Aunque la idea fascinó por completo a Spielberg, no se sentía seguro de abordar un tema tan especial y delicado como el Holocausto por lo que habló con Roman Polansky para que fuese él quien dirigiera la película, sin embargo, la rechazó rotundamente, ya que su madre había muerto en Auschwitz y él había sobrevivido al gueto de Cracovia. No era algo fácil de abordar para él.

El libro evidentemente narra el periodo de vida más significativo de Schindler, quien después de la guerra fue declarado en bancarrota ya que gastó toda su fortuna en sobornos y vivieres para sus fines. Vivió varios años gracias a las donaciones de organizaciones judías, emprendiendo diversos negocios y fracasando en todos y cada uno de ellos. Al final de su vida, Schindler fue enterrado en el Monte Sion, en Jerusalén.

Como siempre, Spielberg nos demuestra su talento a través de imágenes cargadas de emociones y, aunque este film toque un tema bastante sensible y controversial, fue muy bien recibida por la comunidad judía que agradeció que su historia se contara en una película que todo mundo vería.

Fue ganadora de 8 premios Oscar en las categorías de Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guion Adaptado, Mejor Fotografía, Mejor Banda Sonora, Mejor Montaje y Mejor Dirección Artística.

Como dato curioso, a mitad del rodaje Spielberg tuvo la idea del homenaje final, por lo que pidió a los productores que buscaran a la mayoría de los sobrevivientes y así se hizo, cuando la superviviente Mila Pfefferberg vio a Ralph Fiennes (Amon Göth) vestido con el uniforme de las SS tembló de miedo por su gran parecido con el verdadero oficial.

Esta película es, en definitiva, un clásico de clásicos para todos aquellos que disfrutan de los films históricos o ambientados en la Segunda Guerra Mundial. Partiendo de la premisa del desmorone moral, seguir el bien o el mal, no solo tenemos el debate (o despertar) moral de Schindler, sino también el de Amon Göth, un oficial de la SS que se enamora de una prisionera judía.

Se encuentra disponible en Netflix, te recomendamos que te prepares con tu cena y bebida preferidas antes de verla, con una duración de 3 horas y 15 minutos no querrás levantarte del sillón ni un solo instante.

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