Por Diana Paola Bautista Sánchez

El lenguaje cinematográfico ha llevado a desarrollar la creatividad de los cineastas para poder plasmarla de la mejor manera en proyectos de suma importancia, considerados de otro nivel, hasta el punto de ser tomados en cuenta como revolucionarios en la historia del cine, todo gracias a los materiales utilizados o técnicas que pocos han pensado dar uso o, en su caso, alcanzar el éxito con ideas que no cualquiera puede llevar a cabo.

Pero para poder lograr las metas es necesario utilizar herramientas que logren representar la historia, como el uso de la animación, avances tecnológicos, efectos especiales, entre otros, características que han diferenciado a los largometrajes de grandes franquicias como Marvel, Pixar o Disney. Por otra parte, también se han logrado identificar películas que con tan solo pocos elementos han quedado en la mente del espectador por su impacto.

Dogville es un claro ejemplo de lo anterior: dicho largometraje fue estrenado 2003, dirigida por Lars von Trier, la cual se desarrolla dentro de un escenario en color negro sin estructuras o paredes visibles, apenas algunas líneas en color blanco que en el suelo determinan los límites de cada una de las viviendas, así como las tonalidades de las luces y vestuarios de los personajes que permiten explorar mejor los sentimientos de las escenas, al igual que la visibilización de los acontecimientos.

La historia relata las vivencias de una joven que llega a un pueblo en busca de un escondite y así conoce a uno de los habitantes quien le presenta a la comunidad, para que en conjunto puedan resguardarla a cambio de que ella les realice algunos favores, pero la situación cambia con el paso del tiempo, al punto en que le son exigidas las actividades, por lo que más que un apoyo se visualiza una explotación.

La cinta mencionada en el ejemplo se esclarece la vitalidad de la creatividad con respecto al uso de herramientas: al no contener espacios con grandes producciones el concepto podría resultar monótono incluso aburrido, pero no fue así, está considerada como una de las grandes obras que impulso la carrera del director.

Otros de las ejemplificaciones es el caso de la película documental titulada El hombre de la cámara, en 1929, la cual no cuenta con la presencia de actores o personajes específicos. El objetivo primordial es de conocer lo sucedido dentro de las ciudades de la unión soviética en la época de los años 20.

Gracias a una serie de imágenes y videos, donde el papel del protagonista es tomado por el camarógrafo, partiendo de una naturalidad en detalles, texturas y sonidos. Por lo tanto, dicho largometraje a través de los años ha sido considerado como una de las mejores películas de todos los tiempos.

Más allá de la temporalidad o época en la que surgieron los productos fílmicos, remarcan de manera significativa que el cine no es una estructura fija, sino que va de acuerdo a las múltiples visiones de los cineastas, con respecto al uso de la narrativa, herramientas y creatividad.

Cabe destacar que son pocos los que ha generado cuestiones novedosas, pero gracias a ellas se ha presentado una cara distinta a las grandes élites de Hollywood.

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