Por Daniela Valerio

Los filmes han sido catalogados por muchas décadas como “espectáculos visuales”, apreciados únicamente como una forma de entretenimiento visual, como si solo hiciera falta dar imágenes a una novela para crear un filme cautivador, sin embargo, esto no podría estar más lejos de la realidad.

Desde sonidos comunes para dar más vida y realismo a una escena, hasta algunos más icónicos del mundo cinematográfico, los efectos especiales de carácter sonoro son una de las partes menos apreciadas del séptimo arte, pero una de las que le dan más vida y personalidad a cada momento que pasamos inmersos en la sala de cine.

El séptimo arte es más que imágenes, debe ser capaz de hacerte ver mundos llenos de aventuras y peligros, incluso si tus ojos están cerrados.

Y es que los sonidos han creado algunas de las memorias más preciadas que tenemos del cine, que se dejan ver en las millones de personas que apasionadas “recreaban” como suena un feroz combate con sables de luz en una galaxia muy muy lejana o el de algunas de las bestias más aterradoras que han aparecido en pantalla y que, incluso ahora, acechan nuestros sueños.

Los efectos de sonido no están ahí solo para complementar una escena, sino que, en muchos casos, son el alma del momento, la voz de la escena, aquellos pequeños detalles que nunca se separan de nuestra mente y que, si guardamos silencio y prestamos atención, podemos jurar que oímos como si estuviéramos dentro del filme.

Desde momentos que roban el aliento justo como esa primera vez que escuchamos a Chewbacca, hasta momentos que han sido estelares en algunos de nuestros más grandes terrores como un ataque de un tiranosaurio, los efectos de sonido se encuentran en cada momento memorable e icónico del cine, a veces robándose la escena y otras dando un rol fundamental.

Sin embargo, sin los talentosos foley artists las películas no tendrían ese algo tan especial que nos hace casi imposible no voltear la mirada con solo escuchar unas cuantas escenas de una cinta. Te apuesto a que nunca habías pensado en ellos tan a fondo, siendo que estos artistas son una pieza fundamental de cualquier cinta.

A diferencia de otros tipos de efectos especiales, el impacto de los efectos sonoros no recae en un gran presupuesto de producción para crear docenas de lugares inimaginables con tecnología que podría parecer magia, ni tampoco depende de elaborados trajes o efectos de maquillaje.

Los efectos sonoros recaen en el momento y la creatividad para idear nuevas formas de fabricar sonidos nunca antes escuchados, que solo viven en nuestras fantasías y que hacen voltear las miradas con un simple segundo, cautivando al público con un solo momento. Son realizados de las maneras más increíbles, fascinantes e inesperadas que podrías imaginar.

En el aclamado filme de 1979, Alien, a cargo de Ridley Scott, las criaturas que asolan un rincón oscuro del espacio tienen un chillido único que podría aterrorizar tu corazón en un instante, pero que jamás podrías imaginar que se elaboró al grabar los chillidos de cerdos y elefantes mezclados.

Mientras que en un contexto más terrestre, pero no corto de aventuras, el poderoso rugido de Godzilla, que ha cambiado a través de las décadas, sigue siendo uno de los efectos sonoros más icónicos del cine.

Su creación fue un tanto bizarra y fuera de lo que cualquiera imaginaría, pues para crearlo se usó un guante de cuero que se arrastraba a través de las cuerdas de un contrabajo para originar fricción.

Lo cierto es que no todos los efectos especiales son creados de maneras tan complicadas, ya que el arte de los foley es único. Solo bastan unos cuantos objetos comunes, como papel burbuja o arroz y unos cuantos recipientes de aluminio, para crear un sonido que te transportará a tempestades o a calurosas fogatas.

Apio que duele como huesos rotos, arroz que imita tempestades o globos que se asemejan a puertas rechinantes, los efectos sonoros son una parte única del cine que le dan un toque de magia a cada filme que disfrutamos con los ojos abiertos y los oídos atentos.

El cine sonoro puede cambiar en segundos el tono de una escena, puede hundirnos más en el mundo que apreciamos en la pantalla. Si cierras tus ojos, guardas silencio y pones mucha atención, esos sonidos siguen allí, sirviendo como nuestra nave personal para recordar criaturas o crear momentos de tensión o mundos surreales, así que el próximo filme que veas, escucha y entenderás como todo ha cambiado.

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