Por Daniela Valerio

Padres, hermanos, parejas, amigos; aquellos que desean vernos felices, esas personas que se han quedado en nuestras vidas sin importar lo caóticas que se vuelvan. Uno de los lazos más importantes que han llenado de color nuestras vidas con risas, cariño e incluso peleas sin fin.

¿Quién podría olvidar todas esas películas familiares que dejan una sonrisa en nuestros rostros y un deseo de reconectar con los que amamos?

No solo dentro de esas películas en el sofá que compartimos en compañía de nuestros padres, hermanos o amigos, sino de aquellas que nos muestran la vida tan complicada, caótica y hermosa que viene de la mano de nuestras familias.

Familias que, dentro del séptimo arte, no han sido la excepción, a veces en viajes que nos hacen reconectar con las personas que dejamos de lado o mostrándonos las partes más complicadas de crecer y buscar un camino propio, pero siempre para recordarnos lo importante de los pequeños y efímeros momentos de la vida.

En muchas ocasiones  las familias no son tan sencillas, algunas veces el cariño y el deseo de proteger a los que nos rodean es tan fuerte que en vez de cuidarlos terminamos lastimándolos.

Dos filmes en particular resaltan estos momentos donde el amor puede convertirse en caos dentro de la familia: La familia Mitchell vs. las máquinas (Michael Rianda, 2021) y Los Croods (Chris Sanders & Kirk DeMicco, 2013).

Son cintas con un arco narrativo y un enfoque similar que muestran el panorama en el que todos nos identificamos aunque sea una vez. Esos momentos en los que no somos comprendidos, aquellas veces en las que nuestros caminos, gustos, formas de pensar o simplemente nuestras actividades ya no son entendidas por nuestra familia.

Nos recuerdan esas etapas en las que cambiamos tanto y los que amamos parecen no seguir las encrucijadas de la vida, contrastadas con el inminente dolor de un padre herido, un amigo olvidado, hermanos angustiados y parejas distanciadas.

Las familias siempre han sido un tema de conversación; las vacaciones del próximo verano, los logros obtenidos en el día, la comida favorita para la hora de la cena, la mejor película para ir al cine, pero ¿quién quisiera vivir en una familia perfecta sin un poco de caos?

Solo hace falta recordar a una de las familias más conocidas en todo el séptimo arte y la cultura pop: Los locos Adams, una de las series cinematográficas más amadas de todos los tiempos, multifacética en sus adaptaciones y única en su perspectiva, un deleite que mezcla épocas, lazos, y personalidades.

Una mirada perspicaz a lo que realmente es una familia, sin premios, vacaciones, logros o apariencias que nos ofrece un mundo donde la locura es aplaudida, las amistades veneradas y la unión inquebrantable. Un lugar donde se pelea por la porción más grande de pastel y te das cuenta que los padres no son del todo perfectos.

La cartelera de cine más variada que te puedas imaginar, aquella donde se puede ser uno mismo, donde encontramos un sentido extraño en nuestra locura, una mezcla de gustos extravagantes y un desfile de experiencias incontables.

Ante este entrañable viaje de experiencias y familias no se pueden dejar de lado a aquellos que sin haber crecido contigo se vuelven parte de tu vida, que sin esperarlo deciden quedarse y seguirnos en los momentos de sonrisas y cuando las lágrimas se aproximan, que incluso sin comprendernos están ahí.

Mi villano favorito (Pierre Coffin, 2010) es una peculiar imagen de lo variada que puede ser una familia, pero también de lo impredecible que llega a ser, una imagen clara de que la familia no está escrita y puede aparecer y formar parte de un sinfín de experiencias locas, caóticas y únicas a su manera.

Dicen que la familia no se escoge, que simplemente aceptamos a las personas que tenemos y somos feliz con ello, pero no podemos desaparecer lo complicado de las relaciones, las convivencias y los conflictos.

Todas que nos dejan experiencias que dejan lecciones, aprendizajes y emociones en un lugar donde todos tenemos una película de vida, un anecdotario de experiencias y un catálogo de sueños.

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