Por Daniela Valerio

Desde intachables guerreras hasta cautivadoras heroínas, el cine de acción ha crecido monumentalmente en las últimas décadas, expandiéndose y dejando atrás aquel mito de la damisela en peligro y el poderoso hombre de acción a su rescate.

Con la reciente inclusión de más y más personajes femeninos en los papeles principales se ha logrado que este género cinematográfico se expanda como nunca antes, volviéndose más diverso y atrevido, permitiendo la creación de filmes y personajes icónicos para nuestra cultura pop, rompiendo los estereotipos y dejando una nueva era de mujeres poderosas.

A pesar de que el género de acción ha sido comúnmente dominado por personajes masculinos, las heroínas han empezado a cambiar la historia de este estilo de filmes por más de 40 años y es que eran estos personajes los que rompían el estereotipo de fragilidad que se le asocia a las mujeres, mientras daban algunas de las mejores actuaciones que hemos visto en la pantalla grande.

Tal es el caso de la maravillosa Sigourney Weaver en su papel de la mítica teniente Ripley en Alien (Ridley Scott, 1979), lo que la convirtió en una de las primeras heroínas del cine moderno al mostrarnos el lado más determinado e incluso humanista de estas mujeres de acción, enfrentándose contra amenazas más fuertes y rápidas que ellas.

Una cinta donde podemos ver más allá de un personaje, identificarnos y revolucionar la era del cine a través de Ripley, luchando contra la amenaza de un futuro venidero y sus frases dignas de la gran pantalla.

No podemos hablar de grandes heroínas sin mencionar a quien terminó robándose por completo el protagonismo de la icónica película Terminator, (James Cameron, 1991) en donde ni siquiera el papel del mismísimo ícono de acción, Schwarzenegger, pudo robarle la atención del público a la talentosa Linda Hamilton.

Ella mostró la evolución de Sarah Connor al pasar de una mesera frágil a una de las heroína más fuertes del cine con su cruda actitud, el deseo de proteger a su familia y una imagen completada por los lentes de sol, el cigarrillo y cualquier arma que pudiera encontrar, mostrando no solo el lado más poderoso de la heroína, sino permitiendo a la audiencia ver a una mujer auténtica, humana y valiente luchando por sí misma en un mundo donde nadie vendría al rescate.

Pero las heroínas no solo existen en mundos distópicos o en el espacio distante, pues sagas como la aclamada Kill bill (Quentin Tarantino, 2003) muestran a estas heroínas en historias más «realistas» (en grandes comillas), pues lo único que comparte con la realidad son sus lugares y la época.

Sin embargo, esta serie centra a sus personajes en un estilo cinematográfico más fantástico, pero extremadamente crudo e incluso mórbido de Tarantino, quien mezcla distintos subgéneros del cine de acción con tomas salidas directamente de filmes del viejo oeste, artes marciales e incluso segmentos completamente animados para crear un filme que solo podría ser complementado con la actuación de Uma Thurman.

Ella interpreta a la sanguinaria Beatrix Kiddo en una historia que busca mostrar un lado más oscuro a estas Femme Fatale, creando una verdadera antihéroe, cautivando con su ocasional sentido del humor, su actitud digna de una estrella ruda de acción y una motivación que, a pesar de ser revelada hasta mucho más tarde, permite mostrar un mayor espectro de emociones.

Incluso en ocasiones resalta la piedad y remordimiento por la vida que ha llevado, permitiendo mostrar que las heroínas, no son solo chicas rudas con habilidades para las armas y las artes marciales, sino que humaniza y cuestiona sus circunstancias mostrando que muchas veces lo único que importa es lo que te mantiene avanzando.

Las heroínas no siempre se encuentran en mundos terribles buscando sobrevivir, pues dentro de este tipo de cine también existen las súper heroínas en todo el sentido de la palabra, como la icónica Mujer Maravilla, interpretada por muchas actrices fantásticas, pero sin lugar a dudas, ha sido la actuación de Gal Gadot la que captura  nuevamente esa sensación de fuerza y valentía, mostrando a través de este personaje un verdadero modelo a seguir para muchas niñas, chicas y jóvenes que la admiran, demostrando que ser valiente es tener miedo, pero aun así puedes hacer lo que es correcto.

Gal Gadot ha demostrado que el público desea buenas protagonistas femeninas, se ha enfrentado a todo tipo de ataques dentro y fuera de la pantalla y aun así sigue siendo una auténtica mujer maravilla.

Muchas veces lo que necesitamos más allá de luchas ideológicas, son superheroínas.

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