Por Daniela Valerio 

¿Qué define al cine? ¿Acaso un cortometraje no puede ser contado como una parte esencial del séptimo arte? ¿Dónde quedan las series?

Nuestro mundo siempre está cambiando, nuestra cultura, nuestros deseos, gustos y, en esencia, todo sobre nuestra forma en la que vemos el arte se encuentra en constante cambio y esto es más que claro con el cine, pues lo que hace años era solo una forma única de contar historias con imágenes que se movían como por arte de magia se ha transformado en una parte de nuestro día a día, una parte de como contamos historias y que aprovechamos para convertir nuestros sueños en realidades a través de una pantalla grande o pequeña.

El séptimo arte ya no es solo aquellas salidas en viernes a las funciones nocturnas en una sala de cine, el arte cinematográfico va desde aquellos filmes que tanto amamos a todas esas series que nos enganchan con cada capítulo, desde clásicos que transformaron la cultura pop hasta las nuevas series que han generado. 

Muchas veces consideramos que el cine son únicamente aquellos filmes que se exhiben por semanas en salas de cine, sin embargo, el universo del séptimo arte se ha expandido con cada día que pasa, al punto en que en nuestra actualidad el cine existe en cada rincón de nuestros hogares. 

Las nuevas plataformas digitales han permitido que el séptimo arte sea accesible para todos, logrando que historias que antes hubieran sido descartadas encuentren un hogar, han permitido que el cine se libere de muchas cadenas que existían en el viejo Hollywood.

Aunque es cierto que no todo ha sido un beneficio, ahora podemos disfrutar de estas historias mil y un veces, podemos descubrir nuevas aventuras con un solo clic y dar paso a las series que se han convertido en una gran parte de este nuevo éxito; pero incluso con todo esto, tendemos a considerar las series y cortometrajes como expresiones “inferiores”, y esto no podría estar más lejos de la realidad.

A diferencia de una película en una exhibición de cine, una serie nos permite conocer una historia de manera mucho más profunda, nos intriga, nos captura y nos lleva en un tormentoso viaje a través de mundos caóticos, que reciben el nombre de capítulos. 

Esta forma de cinematografía ha adoptado millones de nuevas historias, desde series que nos llevan a mundos de magia y monstruos como The Witcher (Stephen Surjik, 2019), una de las series que ha marcado un fenómeno en el mundo cinematográfico al crear un mundo en el que es fácil quedarnos perdidos en sus maravillas y terrores.

Pero no han sido solo los monstruos lo que ha cautivado a millones de personas, sino la capacidad única de una serie de contar una historia, la capacidad de mostrar un mundo de manera mucho más detallada, de mostrar historias secundarias que una sala de cine no podría, de ampliar el tiempo que dura una película, y la incertidumbre que ronda a un personaje. 

De manera similar al cine de la pantalla grande, las series también son el hogar de animaciones únicas, con estilos, premisas e historias que no podrían ser vistas en otro medio, historias independientes como Los Simpson (Matt Groening, 1989), una serie que ha servido como comedia, sátira y crítica social al mostrar una historia que se va desarrollando lentamente y que podemos vivir a la par de los personajes, como en  BoJack Horseman, algo muy especial de las series que sin importar lo que busquemos siempre hay algo que logra atraparnos.  

Pero, si hablamos de series, tenemos que mencionar aquellas que nos muestran historias tan similares a nuestra propia vida. 

Claro que con un poco más de magia y surrealismo, pero muy parecidas al día a día. Series como Anatomía de Grey (Shonda Rhimes, 2005)  o el clásico Friends (David Grua & Marta Kauffmann, 1994) han mostrado el poder adictivo que tiene este género de la cinematografía que a través de estos personajes, de estas historias o de aquellos problemas que se muestran en cada capítulo, podemos encontrar una parte de nosotros mismos, partes que nos hacen sentir más unidos a cada detalle de la trama, aquí la verdadera magia de este tipo de lenguaje cinematográfico. 

Quedarnos en estas historias por docenas de temporadas como si fuera una parte de nuestra propia vida, las series nos enganchan, nos hacen crecer con ellas, crecer con sus personajes, encontrar partes de nuestros sueños, de nuestra vida y de nosotros en cada capítulo. 

Y la lista sigue creciendo, las series siguen expandiendo el universo del cine y las nuevas plataformas nos han permitido disfrutar de esta maravillosa expresión en casi cualquier parte, convirtiendo al séptimo arte en algo que sería imposible de separar de nuestras vidas diarias, una realidad donde nuestra sala, nuestra recámara e incluso el transporte se han vuelto salas de cine donde los deseos nacen, las historias vuelan y los sueños se vuelven realidad. 

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