Por: Daniela Valerio

¿Ted Bundy? ¿Jack, el destripador? ¿Zodiaco? ¿Charles Manson? Todos reconocemos estos nombres de los psicópatas, sociópatas y asesinos seriales más horribles de la historia, personajes icónicos que vienen acompañados de los relatos y sucesos aterradores, historias tan viles que una representación en la pantalla grande sería casi impensable y destinada solo para aquellos de corazón valiente y mente fuerte.

El cine ha hecho de estos nombres algo emblemático, nos ha llevado más allá de la historia, el rostro o el crimen. Nos ha trasladado a la época, el lugar, la hora, la persona, el asesino y el suceso; haciendo uso no solo de su capacidad de contar la historia, sino de transmitir y hacerte vivir.

Desde terribles maniacos hasta encantadores sociópatas, se han representado a estos horribles personajes de incontables maneras, algunas altamente realistas, ya que buscan mostrar la verdadera depravación y maldad de cada uno, y otras que de manera más incomprensible los han mistificado, les han brindado una dimensión de misterio que los hace parecer personas incomprendidas e incluso interesantes.

Tal ha sido el caso de personajes como Ted Bundy al que se le atribuyen al menos 36 muertes y quien, en su reciente filme Ted Bundy: Durmiendo con el asesino, tuvo una cantidad de errores y cambios de enfoque negativos que hacen un daño catastrófico a las víctimas, a las familias e incluso a la sociedad, pintando erróneamente al asesino como algo más cercano a una estrella de rock que a un despiadado ser que arrebató la vida de más de 3 docenas de mujeres.

Sin embargo, y gracias a las críticas y movimientos sociales, poco a poco se ha ido sustituyendo esta inaceptable tendencia por una que muestra su verdadera naturaleza, como en el reciente filme Mi Amigo Dahmer que mostró la verdadera cara detrás de la escena del crimen y sirve como una expresión de esta representación mostrando a los asesinos como los seres despiadados que son.

Otro ejemplo es Zodiaco, película de 2007, que muestra la persecución de uno de los criminales más infames de la historia, el personaje detrás de lo que la policía llama “El crimen perfecto”.

Para las víctimas, el séptimo arte y la cinematografía detrás de algunas de las series más vistas en la actualidad se han convertido en una forma de darles homenaje a aquellas personas que fueron arrebatadas de este mundo de una manera tan cruel.

Los filmes, series y todo tipo de producción audiovisual se ha convertido en una forma de inmortalizar a aquellos que hemos perdido y, al mismo tiempo, contar la historia, mostrar todos aquellos años en los que el terror empezó a inundar las calles y nosotros dejamos de estar a salvo.

En especial, el personaje de Charles Manson en cintas como Helter Skelter, un filme que te traslada a la escena del crimen, te transmite el miedo de sus víctimas, te muestra los horrores del personaje.

O la tan aclamada serie American Horror Story, que prestó su séptima temporada para referir a este psicópata con el personaje de Evan Peters. Ambos metrajes demostrando de manera visceral el terror que una sola persona puede sembrar por décadas.

¿La oscuridad nunca se disipará por completo? ¿La maldad siempre vivirá inmersa en nuestra sociedad?

En un mundo donde podemos convertirnos en víctimas en un abrir y cerrar de ojos, en una sociedad donde nadie se encuentra verdaderamente a salvo, las artes cinematográficas en todas sus formas de expresión, ya sea películas, series o documentales, han alzado la voz, han dejado al descubierto todo aquello que no queremos escuchar, que no queremos ver, que nos inunda el alma de miedos, incertidumbres y cuestionamientos.

El cine es valiente, les hace frente, lo pone al descubierto y les hace justicia a todas esas víctimas que no se quedarán en historias, en anécdotas, en memorias.

Detengamos nuestro deseo mórbido de violencia, desenmascaremos a los verdaderos monstruos que caminan entre nosotros, evitemos que nuestra sociedad sea consumida por la oscuridad, no dejemos que los cuentos de miedo que solías contar junto a la fogata se conviertan en el ahora, en nuestra realidad, en nuestro mundo.

Un comentario sobre “LUCES, CÁMARA… ¡ACCIÓN!: DE LA ESCENA DEL CRIMEN A LA PANTALLA GRANDE”

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