Por Daniela Valerio

Fiestas, clases y demasiados días sin dormir, algunas malas decisiones y un mundo lleno de posibilidades, ¿cómo podemos capturar ese punto de nuestras vidas?

Tomas, escenas y montajes; el cine ha sido capaz de encapsular el momento más aterrador y maravilloso, ese momento en el que una decisión puede cambiar toda nuestra vida: decidir una carrera, enfrentar nuestra independencia o experimentar ese momento donde todo cambia, donde cada día somos un poco distintos.

La adolescencia es esa etapa en la que no somos adultos y tampoco niños, donde las decisiones se vuelven un reto y la vida un mar de emociones, una etapa capturada de manera perfecta en el séptimo arte que aunque todo cambie, los años avancen y los problemas sean distintos, siempre habrá algo en las famosas teen movies que se mantendrá igual.

Mientras que la juventud es uno de los momentos más caóticamente hermosos de nuestra vida y que lugar lleno de diversión, errores y de todas esas cosas que caracterizan nuestra adolescencia que las universidades, las escuelas, esos sitios donde pasamos más tiempo que en nuestros hogares, donde, aunque extrañamente encantadores, pueden convertirse en un campo de guerra y que mejor filme para mostrarlo que el clásico de este género:

Chicas pesadas (Mark Waters, 2004) es una historia llena de comedia y que sigue plasmando de manera exagerada, pero muy realista, lo que muchos experimentan durante este momento lleno de cambios.

Una etapa donde muchos nos sentimos solos, en demasiadas ocasiones no encontramos nuestro propio camino, quienes queremos ser o lo que consideramos importante en nuestra vida y aunque algunas cosas han cambiado, como que la popularidad ahora se mide por visitas y followers, la esencia de este filme sigue ahí.

Ese deseo de ser admirados, de ser los mejores y como esa misma fama nos consume hace que perdamos de vista las personas que somos o que deseábamos ser, pero lo que hace este momento de nuestras vidas tan maravillosamente extraño es que todo puede cambiar, podemos cometer mil equivocaciones y aun así siempre habrá un nuevo día, un nuevo año escolar, una nueva escuela o un día en el que deseemos cambiar todo. Los errores no son más que una marca de nuestras batallas, de nuestras experiencias y de esos recuerdos que llevaremos siempre en el corazón.

Pero no todos viven esa experiencia, no todos pasan sus días buscando fama o reconocimiento, algunos pasan esta etapa llena de caos, algunos viven por un futuro, por una carrera, por buenas notas o para seguir un “plan” que les de la vida que desean. No tiene nada de malo ver al futuro, emocionarnos, desear una vida perfecta, sin embargo, hacemos tantos planes que dejamos pasar nuestro increíble presente.

La cinta Booksmart, horriblemente titulada La noche de las nerds en español (Olivia Wild, 2019), es una cinta con un encanto único que, a través de la linda y divertida amistad de dos chicas, nos enseña que a veces vivimos tanto planeando y dejamos de lado el ahora, nos esforzamos tanto porque nuestro trabajo siempre sea perfecto, por ser los más inteligentes, los que trabajan más duro que simplemente dejamos de lado esa parte espontánea, llena de risas y aventuras. 

La vida son las cosas que pasan mientras dejamos de hacer planes, a veces solo necesitamos perder un poco el control, la vida se va volando y debemos dejarnos atrapar en el caos de vez en cuando, vivir ambas partes, ver al futuro sin perder de vista nuestra loca e increíble vida.

Sin embargo, también es difícil dejar de lado esos días donde nos sentimos solitarios, incomprendidos y donde parece que existe una línea que simplemente no podemos cruzar.

A veces dejamos que las opiniones de otros interfieran que nuestras ideas sean olvidadas, que el mundo nos evite ser quienes somos y claro. El mundo puede ser aterrador, lleno de personas hermosas y amigables, pero también de personas con prejuicios, nuestra vida puede rápidamente convertirse en una rutina de la que no podemos escapar.

En esos días cintas como Yo soy Simón (Greg Berlanti. 2018) nos dan una muestra de valentía, a veces para ser felices en todo ese caos necesitamos bajarnos del mundo y si las personas no nos comprenden siempre habrá nuevas vidas, nuevas familias y nuevos amores, tal vez solo debemos dejar ir nuestros secretos y dejar que la vida se resuelva sola.

Verdaderamente estamos viviendo nuestros momentos más caóticos, llenos de risa, llanto, y aventura. Son estos días los que no podremos olvidar, aquellos que siempre mantendrán lleno de emociones nuestro corazón y de recuerdos nuestra memoria, son nuestros días más preciados y más olvidados, días que perdurarán y que el cine no nos dejará olvidar.

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