Por: Daniela Valerio

¿Por qué lo que a nosotros nos resulta impensable ver, en otras culturas se plasma con naturalidad?

La cinematografía francesa ha sido un oasis para la creatividad, un edén donde ninguna idea es demasiado imprudente y ningún filme es demasiado estrafalario, sea esto debido a la gran unión de culturas dentro del territorio francés, su constante evolución como sociedad los mantiene a la vanguardia, o en general, su apoyo al cine como forma de arte, crítica social y medio de comunicación.

Las cintas de este territorio tienen una capacidad única que muchos no han podido imitar, pues más que un gran presupuesto de producción, la cinematografía francesa tiene un espíritu único que le permite mostrar aquellas partes del mundo que a simple vista se encuentran ausentes e invisibles al ojo humano.

Temas que en otras culturas serían considerados “tabú” o, peor aún, serían malinterpretados, idealizados o incluso convertidos en burlescos o en una característica cliché de los personajes, todos y cada uno de ellos han encontrado en el cine Francés un arte que les permite hablar, que les permite alzar la voz y luchar contra las características que por tantos años los han estigmatizados.

Tal ha sido el caso de la comunidad LGBT+ que en incontables cintas se han representado como personas extrañas, ruidosas y mezquinas… Se han convertido en un estereotipo como el personaje de color que debe morir primero en una película de terror o el mexicano con jorongo y sombrero sentado al sol; donde muchas culturas han visto una forma de encasillar, el cine francés ha encontrado una población fascinante llena de historias de amor, fracasos amargos y revoluciones sociales.

El séptimo arte francés no solo ha fungido como altavoz para grupos sociales, sino que trae ante nosotros un bagaje cultural extraordinario, dentro de sus películas podemos encontrar historias de todas las índoles, lo que se conoce como “el cine de todos y para todos”, una gama tan amplia de expresión que lo ha posicionado como uno de los más únicos y especiales dentro del mundo cinematográfico, capaz de mostrar las bellezas más pequeñas de la vida.

Sin lugar a duda, existen cientos de filmes que merecen ser mencionadas como grandes joyas del expresionismo francés. Beauty Boys nos muestra la pasión de una drag queen y los prejuicios que tienen que superar; Un Prophète no solo plasma la violencia de los sistemas de prisiones, sino que demuestra la lucha interna de aquellos con orígenes distintos a su vida actual.

Deux Jours, Une Nuit expresa la lucha contra una sociedad cada vez más esclavizada por el trabajo y a su vez una lucha contra la depresión, abordando la salud mental de una manera realista.

Un couteau dans le coeur es una cinta valiente, llena de talento, y un soundtrack que ningún amante de la música indie puede perder, un filme que busca mezclar los clásicos slashers del cine americano con temas nunca antes vistos en este género, brinda una mirada a la comunidad LGBT+ sin filtros, sin miedos, sin tabús, sin reparos.

La cinta demuestra que el amor puede ser tan fuerte que se vuelve asfixiante y venenoso, tal y como lo expresa, “Nunca creí que podía amar tan fuerte…Por tanto tiempo…Como cuando uno se olvida de sí mismo frente al otro… Cuando uno no sabe ni donde esta… Una forma de amor“, todo esto, reunido con un toque de humor y filosofía digna de los mejores pensadores.

Borremos nuestros propios estigmas y estereotipos, quitemos las vendas que cubren nuestros ojos, dejemos de considerar “extraño” todo aquello que no queremos entender, veamos el cine con nuestras almas descubiertas y permitamos que el mensaje de cada cinta, nos muestre un nuevo mundo.

2 comentarios sobre “LUCES, CÁMARA… ¡ACCIÓN!: LA VIDA EN ROSA Y OTROS COLORES”

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