Por Martín Felix

Hechizante y ensordecedor péndulo preocupante y desgastante al valor. Las manos tiemblan, el corazón se acelera y el sudor delata la intranquilidad. El Sol se coloca en su punto más alto para presenciar lo inevitable, la confrontación severa; el silencio antecede la tragedia, la hora ha llegado. 

High Nonn es una hermosa pieza cuasi compenetrada de un encantador olor a campo, tabaco y pólvora. Conjetura interesante de la historia que se pavonea en una jocosa y deslumbrante melodía. Terreno de las miradas frías y negaciones a quema ropa, destapando el pomo de una trama de la responsabilidad comprometida y autoproclamada. 

Fred Zinnemann conduce hacia un camino empedrado de nacientes dificultades, con una narrativa examinante de las tensiones a nivel personal y colectivo. Rondando el margen de los comportamientos estridentes y egoístas, así como de los disgustos y ambiciones reprimidas que atrofian los supuestos lazos de amistad, concretando el sobrepuesto de los intereses para opacar de manera severa el grito desesperanzado de unión y ayuda. 

Quebranta la carcasa de una sociedad quejumbrosa e inconforme en todo sentido. Buscadora de culpables, creadora de señalamientos, pionera de críticas desagradables. El pueblo convertido en personaje y nido de cortantes lenguas expulsoras de veneno para destruir el bien que los demás han hecho con esfuerzo.

Además de colocar en evidencia la enorme incongruencia hacia quienes profesan una religión aleccionada a la ayuda al prójimo, componiendo puntuales retratos de pánico ante evidentes señales de peligro. 

Hablar también del atractivo uso del tiempo como factor innegable de la incertidumbre. Una bandeja llenándose paulatinamente de preocupación y estrés conforme avanza. Creativa forma de mostrar el paso de los minutos obteniendo muestras de él en cada rincón del filme, remitiendo a no perder su importancia, además de estar enteramente casado con la evolución de los sucesos. 

Todo esto complementado de la pizca sentimental y amorosa a modo de recompensa. Un punto y aparte para concluir con el personaje ensalzado por la honradez y dignidad, permitiéndole redimirse de inteligencia y coraje sobreponiéndose con creces a las disparidades.

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