Por Martín Felix.

Audaz, quisquilloso y meramente punzante, así es Fuerza bruta. Este cortometraje de Laura Baumeister que se deja ver ante la pantalla de forma apacigua, sereno e indefenso para tomarnos en una sorpresiva embestida salvaje arremetiendo al hábitat de las relaciones de pareja.

Apuntando con mayor precisión hacia lazos jóvenes o aquellas que rompen los esquemas de lo ortodoxo, de lo cotidiano y hasta lo moralmente aceptado como correcto para revelar sus particularidades e intimidades. 

Laura Baumeister lleva la narrativa a explorar un acoplamiento sexual/sentimental feroz, apasionado y crispado a razón de pilar clave, de la sumersión total hacia la fiereza capaz de detonar las pasiones desenfrenadas, como si tratase en el fondo de un acto de domadura.

Viendo cómo estas condiciones enriquecen y al mismo tiempo arremeten en contra del ambiente físico, emocional y social de los participantes agudizando aún más sus vidas. 

Por otro lado, algunos momentos se eclipsan en la metáfora sobre la búsqueda de la libertad mostrada a través de la cercanía con los animales. Esa calma, tranquilidad y emancipación envidiable con la que viven sus momentos mientras se conectan a la naturaleza.

La liberación del estrés, de los achaques, las frustraciones y vivencias agónicas queriendo escapar hacia el olfato de nuevas oportunidades fuera de todo lo acongojante, logrando intercalar la balanza entre una dura aflicción severamente arraigada o ser un ejercicio racional muy recalcitrante a la vida de los sujetos. 

Dentro de lo técnico destaca por mucho el paisaje sonoro llevado por Rodrigo López que resulta fundamental para la creación de un entorno vívido altamente sensorial acuñado a la pieza musical propuesta por Ricardo Wheelock.

Su hábil cámara en mano nos acerca en planos detalles de amplia inquietud con la moderada montura de Óscar Enríquez. Sin dejar atrás la suave, fría, tenue y sombreada fotografía de Claudia Becerril. 

Así, este pequeño pero puntilloso metraje termina por envolverse en su propia tela, en su misma piel. Pues ha de mostrar que aún con diferencias, contratiempos y desgastes tanto corporales como emocionales éstos se verán sepultados por el fuego amoroso y fraternal.

Del compromiso idílico, de la felicidad encontrada en las extrañas similitudes, en los amorfos gustos y los deseos bestiales consagrados, unos amantes entendidos de la fuerza bruta.

Puedes ver el cortometraje aquí:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *