Por Diana Paola Bautista Sánchez

En la actualidad el mundo está viviendo una serie de revoluciones sociales, las cuales visibilizan las nuevas conformaciones ideológicas futuras, aquellas que comienzan a avanzar con el paso del tiempo gracias a las acciones de protesta o inclusión.

Entre los movimientos de mayor impacto se encuentran el movimiento feminista, así como el de igualdad de género que han alcanzado grandes metas y acaparan espacios que anteriormente se les habían negado o rechazado como puestos políticos, espacios públicos, producciones televisivas, cine, entre otros.

Tomando en cuenta el tema de la equidad de género con respecto a la comunidad LGBT+, esta se han derivado mayores cambios positivos pero que, al mismo tiempo han desatado división de opiniones entre los conservadores y liberales, incluso desatando críticas.

Hoy en día ya se han podido observar programas televisivos que tratan el tema con normalidad, basados en la realidad, dejando a un lado los estereotipos, mismos que se han reproducido a través de las generaciones, como en el cine, el cual una gran cantidad de producciones han tomado al hombre homosexual como el estilista, que en pocas ocasiones posee un criterio profundo y que hasta podría considerarse “frágil”, trascendiendo así una imagen errónea.

Por otra parte, cabe destacar que años atrás se ha comenzado con la reproducción de historias cinematografías, en donde los protagonistas dejan mostrar sus preferencias de manera explícita, como en la película Anders als die Andern o Diferente a los demás, dirigida por Richard Oswald en 1919, la cual es considerada la primera película con temática LGBT+ en todo el mundo.

Esta trata la historia de un maestro violinista que se enamora de uno de sus alumnos, por lo que tiene que hacerle frente a los chantajes para que no sea revelada su preferencia.

Por parte del protagonista, sus padres deciden buscar ayuda con un doctor, pero este les explica que la homosexualidad no es una enfermedad, por lo que no debería de ser juzgado o rechazado y, en todo caso, la homofobia sería la enfermedad, ya que dañaba a otros individuos.

El largometraje tuvo gran éxito para la lucha por los derechos en Alemania, por lo que fue exhibida en aproximadamente 40 salas de cine, pero fue prohibida, ya que de acuerdo a las normas de la época violaba el reglamento del código penal, donde la homosexualidad era tomada como un delito.

En México el movimiento no se quedó atrás, por lo que en 1951 se estrenó la película Muchachas de uniforme, del cineasta Alfredo B. Crevenna, la cual trata del enamoramiento de una joven en un convento y de su cuidadora, que está basada en una obra teatral alemana, por lo que fue traída a través de la pantalla grande y considerada como la primera película con temática lésbica en la historia del cine mexicano.

Hoy en día grandes empresas cinematográficas se han unido apoyando a la comunidad por medio de producciones fílmicas, al punto en que Disney y Pixar han generado el primer cortometraje con una pareja gay de manera abierta.

Además de que diversas productoras, así como cineastas independientes, han creado títulos como Pride, Yo soy Simón, La chica Danesa, entre muchos otros, que han pasado de ser silenciados a cautivar al público, resaltando que la lucha no se ve finalizada, ya que miles de personas aún trabajan para mantener un modelo tradicional, dejando a un lado el concepto de amor más allá del hombre y mujer.

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