Por: Ivonne Pérez Ronquillo

A tan poco de haber iniciado 2021, ya pinta para se un año lleno de sorpresas. La incertidumbre va de la mano de esperanza en muchos aspectos de nuestra vida y el mundo del entretenimiento no se queda afuera, ni retrasado, sino todo lo contrario.

Las grandes productoras han sorteado todos los problemas que se dieron a raíz de la pandemia mundial por COVID-19 y, pese a todo, se podría decir que han ganado todas las batallas.

Tan es así que en estás últimas semanas han salido a la luz los trailers de las películas más esperadas por el público como Godzilla vs Kong, Cruella, Mortal Kombat, etcétera.

Noticias, críticas, análisis y sobre todo memes se han hecho presentes de nuevo como en aquellos tiempos cuando podíamos ir y disfrutar de la experiencia completa de un estreno en medio de una sala de cine, repleta de gente inmensamente feliz que disfrutaba de cada segundo estando ahí.

Estás historias tan esperadas han visto la luz y experimentado el casi muerto hype que nos emocionaba tanto hasta antes de la pandemia, previo a qué se nos informaran todos los inconvenientes que implicaría el retraso en muchos de los estrenos más esperados.

Pero ahora, un año después, el instinto de adaptación ha jugado su papel y ha traído para todos nosotros lo que más nos emociona: cine.

Tal vez no en el formato que acostumbramos y quizá lleve un tiempo más volver a él, pero ya recuperamos la emoción y con ella una parte de esperanza.

Quizá para muchos esto no significa nada porque evidentemente la solución a esta situación no está en manos de los productores cinematográficos, sino de médicos, científicos y gobernantes, pero al menos nos ayudan a olvidar por un momento la situación tan difícil en qué nos encontramos, porque esa es la verdadera esencia del cine: adentrarse en un mundo diferente y olvidarse por un momento de la «cruda realidad».

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