Por Diana Paola Bautista Sánchez

La animación es una de las herramientas fundamentales utilizadas dentro del mundo audiovisual, ya que gracias a esta técnica un sin número de mensajes e historias han logrado transmitirse de manera efectiva, transportando a los espectadores a lugares fantásticos o lejanos, donde solo llegan a existir dentro de la imaginación de cada uno de los autores.

Dicha técnica conforme al paso del tiempo ha tenido sus inicios en apenas bocetos realizados a mano, pero poco a poco se han ido transportando hasta la generación de líneas o vectores dentro de programas especializados, los cuales permiten el desarrollo de cuerpos completos en distintas dimensiones, incluso hoy en día unas de las metas de los animadores es poder recrear escenarios de manera realista.

Ahora, además de la ilustración, se han tenido que clasificar las diferentes formas de realización, como es el caso de la animación digital en 2d, 3d, pixilación, stop motion, cut out, entre otros; mismos que van desde el movimiento de objetos en la vida real hasta la interacción en caricatura en el mundo físico, por lo que el cine las ha adaptado en grandes proyectos en distintos países. 

Actualmente, una de las regiones que más proyectos fílmicos comparte de manera anual es Norteamérica, en específico Estados Unidos, quien además posee las más importantes productoras a nivel global, por lo que la animación ha evolucionado de manera significativa en ese país.

Títulos como Silly Symphonies, Dumbo, Bambi, Peter Pan o Mary Poppins formaron parte de la llamada Época Dorada de la Animación Estadounidense, la cual tuvo lugar a finales de 1920 hasta mediados de la década de los 60s, cuando los cortometrajes animados lograron sobrepasar el auge de la producción visual.

Los participantes en la época dorada con mayor representación fueron Warner Bros. Cartoons, Inc, Disney, Fleischer, Republic Cartoons, Screen Gems, Famous Studios, entre otros; quienes comenzaron con la realización de cortometrajes, mismos que acompañaban a las películas.

Fue así como la principal obra que dio arranque a la época fue Steamboat Willie, en 1928, el cual era protagonizada por Mine y Mike Mouse, los cuales se convirtieron en los principales iconos de la temporada.

Aunque en un principio el equipo de producción de Walt-Disney dudaba si en algún momento el movimiento de los personaje no pareciera creíble ante el público, por lo que fue contratada una banda sonora que lo acompañaría dentro de su proyección. Incluso Disney prestó su voz para realizar algunos diálogos o sonidos.

El cortometraje representó un antes y un después para la animación, por lo que fue incluido en el Registro Nacional de Cine.

Los cortometrajes marcaban un gran auge y al mismo tiempo se buscaba algo más allá, fue así como surgió Blanca Nieves y los siete enanos, que además se ganó el título como la primera película a color en la historia, la cual logró sobrepasar las expectativas del público.

Pero a la par de Disney, también se encontraban otras compañías produciendo: Fleischer Studios, quien dentro de sus personajes más relevantes los conformaban Betty Boop y Popeye “El Marino”, logrando alcanzar la popularidad de Mickey Mouse, razón por la que comenzaron a desarrollar largometrajes como Los viajes de Gulliver.

El éxito hasta ese momento generó grandes personajes históricos, de allí surgieron los Looney Tunes, El pájaro loco, Tom y Jerry, Superman, La Cenicienta, entre muchos otros, que incluso no solo se quedaron en la pantalla grande, sino que pasaron a ser inmortalizados en series televisivas a finales de los 60s, determinando el final de la Época y dar paso a la Era Dorada de la Televisión.

La animación americana no solo tuvo impacto de manera nacional, sino quedó en la memoria de millones de personas a nivel internacional, incluso global.

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